El cambio climático no solo implica temperaturas más altas y fenómenos meteorológicos extremos; también está cambiando la forma en la que las plagas se comportan, se reproducen y se distribuyen.
Estos cambios representan un reto no solo para la agricultura y la salud humana, sino también para la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad.
¿Cómo influye el cambio climático en las plagas?
Las variaciones de temperatura, humedad y estaciones están creando condiciones más favorables para la reproducción de muchas especies de insectos. Esto genera:
- Ciclos de vida más rápidos.
- Mayor número de generaciones por año.
- Expansión hacia nuevas zonas geográficas donde antes no podían sobrevivir.
plagas que han aumentado por el cambio climático
Mosquita blanca
Antes, este insecto diminuto moría en invierno en muchas regiones. Hoy, gracias a inviernos más cálidos, sobrevive todo el año, reproduciéndose sin descanso.
Cada hembra puede poner hasta 300 huevos en una sola planta, debilitándola y transmitiendo más de 200 enfermedades virales. En países tropicales y subtropicales, ha destruido cosechas completas de tomate, frijol y algodón en cuestión de semanas
Escarabajo del pino
En América del Norte, este diminuto escarabajo ha matado millones de hectáreas de bosques. Su expansión se debe a inviernos más suaves que no logran matarlo.
Los árboles, debilitados por sequías, son más vulnerables y no pueden producir la resina que normalmente los protege. El resultado: paisajes enteros transformados en “cementerios de árboles”.
Langosta del desierto
En África y Asia, las lluvias intensas y el calor han provocado plagas de langostas tan grandes que se describen como nubes vivientes.
Una sola nube de 1 km² puede contener hasta 80 millones de insectos, devorando en un día la misma cantidad de alimentos que 35,000 personas. En 2020, enjambres de este tamaño causaron pérdidas millonarias y crisis alimentarias.
Procesionaria del pino
Antes limitada al sur de Europa, ahora avanza hacia zonas frías. Sus larvas no solo destruyen las hojas de los pinos, sino que sus pelos urticantes causan reacciones alérgicas graves en humanos y animales.
En zonas invadidas, pasear por un bosque puede convertirse en un riesgo para la salud.




El cambio climático está rompiendo los frenos naturales que mantenían a raya a estas plagas. Hoy, en lugar de desaparecer con el frío o las lluvias, sobreviven, se expanden y se multiplican.
Si no se actúa de manera preventiva y sostenible, podríamos enfrentar un escenario donde la seguridad alimentaria, la salud pública y los ecosistemas se vean gravemente comprometidos.